"Se fue la lluvia y el sol vino,
la cepa maduró la uva,
que maceró en la cuba
y salió un gran vino.
Es un líquido divino,
se convierte en sangre,
agrio en vinagre
y con sifón combino.
No hay que ser adivino,
si dicen, tinto y en botella,
para saber que no lleva ella
lácteo de ganado ovino.
No es lo mismo ven, Gabino,
que Gabino ven.
Fresco lo sirven
en la posada de Silvino.
Hay ferias, como Fervino,
porque el vino interesa,
vienen muchas empresas
hasta del pueblo Caravino.
Este poema me advino,
hablando con un amigo
que pasó la tarde conmigo
tomando un buen vino.
Su nombre es Balbino,
para dar más señas,
vive en Valdepeñas
y usa el catavinos".
